Nuestra historia

Desde un principio, cuando el juego era solo un prototipo hecho a mano en papel blanco, supe que la mecánica del juego funcionaba bien porque hacía reír a todos los que jugaban, pero visualmente le faltaba algo que le diera identidad. Los chilenismos son graciosos por sí solos, pero quería ponerle color. Inspirado por el trabajo de Ingesman decidí que cada carta tuviera una ilustración que explicara el chilenismo de una forma graciosa, así que invité a mi amigo Gianfranco Giordano @gianfrancogiordano para que se encargara del arte del proyecto.

Recuerdo los primeros bocetos, no podía parar de reír, teníamos un juego peligrosamente chistoso. Este juego hace reír a primera vista, era imposible quedar indiferente con las ilustraciones de las cartas, pero ahora teníamos la misión de darle una identidad. Obviamente queríamos que fuera chileno, pero no queríamos caer en las referencias obvias de colores, letras y símbolos.

Buscamos algunos referentes de gráficas nacionales, como los clásicos de Condorito y Topaze, investigamos sobre paletas de colores y sabíamos bien lo que no queríamos ser o parecer. Con la super difícil misión de crear algo chileno y que no fuese típico invitamos a la diseñadora Antonieta López @antonieta.lopez.a a ser parte de este proyecto. Con su equipo lograron el bellísimo juego que hoy tienes en tus manos.

Este equipo se preocupó que cada elemento del juego se luciera visualmente, sin sacrificar el contenido del juego, respetando la jugabilidad de la idea inicial y dando valor al producto en su carácter criollo. Así fue como cada detalle fue cuidadosamente elegido, por ejemplo, el uso de tipografía hecha en Chile: En el juego se utilizó la tipografía Mazúrquica y Modérnica, ambas diseñadas por el chileno Javier Quintana @quintana_font.

Entendimos que este juego era una excusa para reírse con los amigos, pero también la investigación y selección de chilenismos, sus ilustraciones e identidad visual lo convierten en un objeto de diseño que rescata y pone en valor el patrimonio inmaterial de nuestro hablamiento como parte del folklore criollo.

Para la primera edición del juego preferimos la fabricación nacional, aunque no fue una tarea fácil, logramos reunir a los mejores proveedores chilenos en diversos rubros, quienes también asumieron como propio este desafío y tenemos la confianza que te estamos entregando la mejor calidad posible en las cartas, los huevones y la caja-tablero.

Este proyecto tuvo un desarrollo de dos años: diseñamos una mecánica que probamos varias veces con decenas de personas, investigamos sobre los usos, la historia y el contexto de cada chilenismo, hicimos una selección variada y responsable de los chilenismos que quedaron finalmente en este juego y sus extensiones, ilustramos cartas y tableros, le dimos una identidad gráfica con detalles finos y finalmente buscamos los mejores fabricantes nacionales. En nombre de todo el equipo, esperamos que disfrutes este producto chileno, hecho con pasión y amor.

Rodrigo López @rhodrigol